5 enemigos de tu planificación semanal

Lo que más veo cuando mis clientas me dicen «yo no se planificar» o «planificar a mi no me sale», es que en realidad no se trata de un talento que hay que tener o de un don con el que hay que nacer. Si no que muchas veces planifican, pero no son conscientes de que lo están haciendo. Y otras veces el problema está en la dispersión, que es lo que más veo que juega en contra en estos casos. En este artículo me gustaría compartirte algunos enemigos que suelen estar esperándote cada vez que te sentás a hacer la planificación de tu semana.

Si ya tenés el hábito incorporado, seguro no tengas problemas, pero si no, lo más común es que te cueste sentarte a planificar y organizar tus tareas de la semana.

Vamos a ver cuál de todos estos enemigos es el que más te traba:

  1. No tenés definido cuándo te vas a sentar a planificar. Que no tengas definido de antemano cuándo va a ser el momento en que el te vas a sentar a planificar la semana es el enemigo más grande. En estos casos la acción más frecuente es postergar: “mejor más tarde”, “mejor mañana”. Mi consejo es que pienses qué momentos son los más adecuados para vos para sentarte a planificar, es decir, cuando estás más relajada, más cómoda, más tranquila, más concentrada, cuándo te sentís con más ganas, y en función de eso poner un día y horario, para hacer esto. Luego, comprometerte a respetarlo y no dejar que nada ni nadie te robe es tiempo.
  2. No concentrar tu planificación en una sola herramienta ( o dos como máximo): yo uso dos, cuaderno y agenda. Pero si sos de usar papelitos, varios cuadernos, una agenda y el teléfono, sucede que escribir en varias “fuentes” nos dispersa y nos lleva luego a la confusión “¿dónde lo escribí esa idea..?”. Hay que concentrar todo en una o dos herramientas, tus preferidas, las que te hagan sentir más cómoda, y quedarnos con eso. Menos es más! Esas herramientas serivarán de apoyo en tu planificación, donde volcarás tus planes. Muchas usan la agenda y un calendario de escritorio. Vos tenés que encontrar las herramientas con las que te sientas más cómoda.
  3. Creer que las tareas diarias no se planifican. Las tareas se planifican en la medida que responden a un objetivo que quieras lograr: cuando tenés algo que lograr, lo que pensás es que lo primero que tenés que hacer para ponerte en marcha. Abrir en pequeñas tareas un gran objetivo es parte de una buena planificación. Luego viene la organización de las tareas, que te permite distribuirlas mejor para aprovechar al máximo tu tiempo, además de que te permite saber de antemano cómo será tu semana (aunque luego necesites hacer ajustes). Para este punto te recomiendo organizarte por bloques de tareas.
  4. No hacer un balance luego de que termina la semana. Pensar cómo me fue con lo que planifiqué y con lo que efectivamente hice, qué me costó más, qué me quedó por hacer, con qué no llegué, por qué, qué debería cambiar o contemplar al planificar la semana próxima. Y las preguntas esenciales: ¿avancé esta semana hacia mi objetivo u ocupé todo mi tiempo en las tareas diarias de rutina o resolviendo cosas de último momento?, ¿dediqué tiempo para hacer ESO que yo considero que es lo más importante?. Hacer balances te permite no frustrarte, porque si no los haces terminarás creyendo que la planificación no sirve o no funciona para vos, cuando en realidad lo que necesitás a hacer es aprender de vos misma y ajustar.
  5. No evitar las distracciones cuando planificamos. Sentarte a planificar debe ser un ritual, un momento para vos y para conectar con tus cosas/acciones/deseos, etc. Si definís dos horas de planificación, que esas dos horas nada te interrumpa (consejo, cada una hora hacé una pausa de 10 minutos). Con que nada te interrumpa me refiero a: evitar visitas inesperadas que te caen justo cuando te sentaste a planificar, comunicarle a tu familia o con quien vivas que necesitas de esas dos horas para vos y que eviten llamarte por cosas menores, poner el celu en silencio y dejar las notificaciones de correo, redes sociales y whatsapps para cuando termines.

Te identificaste con alguno? No te preocupes, nos pasa a todas!

Un consejo más: tentate y armate un buen ritual de planificación, justo como  más te guste (algo rico para tomar, escuchar y comer en el medio) y disfrutá de planificar tu semana! Acá podés leer algunos consejos para hacerlo.

Espero de corazón que te sirva todo esto que te comparto!

Besos, Naty

 

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